miércoles, 13 de agosto de 2008

Para especuladores domésticos

No hace mucho que se defendía como dogma la idea de que "los pisos siempre suben [de precio]". Digo "dogma" porque los que defendían tal postura lo hacían con un fervor casi religioso. Tratar de argumentar con ellos era algo muy parecido a discutir con un católico acerca de la trinidad de Dios. Pero estaban equivocados, y como hoy es día eso parece evidente, tal vez sea un buen momento para explicar las razones de su error. Al menos un posible enfoque.

Trataré de hacerlo con un ejemplo sencillo. Supongamos que tenemos 100 acciones de la empresa Magufo, S.A. valoradas a día de hoy a 1 euro cada una. Supongamos que por alguna razón (sabemos de una próxima OPA sobre la empresa, o que están a punto de cerrar un contrato muy ventajoso, o simplemente que "las acciones de Magufo, S.A. siempre suben",...) prevemos una próxima subida de las acciones, digamos que a 2 euros cada una. Haré algunas suposiciones para simplificar mi ejemplo, más tarde analizaré si tales suposiciones son o no relevantes. Estas son:

1) Estamos seguros de la próxima subida de las acciones de Magufo, S.A.
2) Somos los únicos inversores que, hoy en día, conocemos tal subida.
3) Disponemos del todo el dinero que queramos para invertir.
4) Las acciones de Magufo las podremos comprar y vender libremente en el mercado en cualquier momento, sin que nuestras acciones en este sentido influyan en las perspectivas.


Con todo esto, y si no conocemos de alguna otra inversión aun más rentable, invertiremos todo nuestro dinero en Magufo, S.A. pues cada euro que invirtamos en ella serán pronto dos euros.

Pero hay un problema. Si ahora mismo las acciones valen a un euro, eso es porque hay un equilibro entre compradores y vendedores de acciones establecido en ese euro. Pero si nos lanzamos a comprar, entonces ese equilibro se rompe. Al principio no tendremos problemas en encontrar acciones a un euro. Pero una vez que compremos a todos los que vendían acciones por ese precio, nos encontraremos con que los nuevos vendedores nos piden algo más. Pongamos 1,05 Euros. ¿Qué haremos entonces? Pues seguir comprando. Ganar dos euros invirtiendo 1,05 sigue siendo un excelente negocio.

A medida que continuemos comprando acciones el precio irá subiendo más y más. ¿Cuando se parará esto? pues nosotros seguiremos comprando hasta que el precio actual deje de sernos interesante. Cuando las acciones de Magufo, S.A. cuesten a 2 euros ya nada tendremos que ganar invirtiendo en ella, así que en ese momento dejaremos de comprarlas.

(En realidad cualquier inversor inteligente parará un poco antes de que las acciones lleguen a los dos euros, pues normalmente antes de llegar a ese precio nos será preferible invertir en alguna otra cosa)

Pero, observemos una cosa, nosotros preveíamos ayer que las acciones de Magufo, S.A. irían a costar 2 euros en un futuro próximo, pero nuestra acción en el mercado, lanzándonos a comprar acciones, ¡ha hecho que éstas alcancen ese precio ya mismo!

Conclusión: Cuando hay razones para prever la subida del precio de las acciones de una empresa, esa subida se produce inmediatamente. Las expectativas de futuro están incluidas ya en el precio actual.

Si esta conclusión es correcta, inutil será meternos en aventuras especulativas (o, al menos, tan inutil como ir a un casino para ganar dinero), pero ¿lo es siempre? Analicemos las suposiciones que hemos hecho y veamos en qué circunstancias se cumplen.

La suposición 4, que las acciones (o productos) se puedan comprar y vender libremente, depende del sistema económico en el que nos encontremos. En el sistema actual podemos dar por supuesto que se cumple para quienes disponen de una cantidad suficiente de capital, salvo para algunos productos excepcionales. Pero nuestra suposición tiene una segunda parte, y es que nuestra acción no influya en las perspectivas de la empresa. Esto no es siempre cierto, pues en ocasiones las buenas (o malas) perspectivas que pueda tener una empresa depende de que continúen sus actuales propietarios (enchufismos, boicots,…). Si con nuestra acción nos convertimos en los nuevos propietarios, entonces las perspectivas podrían cambiar. Podemos pues cambiar la suposición 4 por esta otra:

4bis) O bien las perspectivas de futuro de la empresa Magufo, S.A. no dependen de que se mantengan sus actuales propietarios, o bien sí dependen de ello, pero nuestra acción en Magufo, S.A. no nos convertirá en nuevos propietarios.


Las suposiciones 2 y 3 las analizaré conjuntamente, pues en realidad se contrarresta la una a la otra. Es cierto que nadie dispondrá, normalmente, de todo el dinero que requiera para comprar acciones, pero el conjunto de todos los inversores que puedan conocer la futura situación ventajosa de Magufo, S.A. sí. Entonces podríamos sustituir dichas suposiciones sin perjuicio para nuestro análisis por estas otras:

2 bis) El conocimiento de las perspectivas de Magufo, S.A. es de dominio público.
3 bis) En el mercado hay cantidad suficiente de dinero como para que se realicen todas las transiciones necesarias hasta llegar a un estado de equilibro.


La 3bis me parece asumible sin mayor problema. Dinero hay a montones. La 2bis es más delicada. En ocasiones el conocimiento de que una empresa tiene muy buenas perspectivas de futuro solo lo poseerán unos pocos. Dispondrán éstos de lo que podremos llamar "información privilegiada". Acepto que bajo estas condiciones mi análisis quiebra y, efectivamente, el precio actual de las acciones no ha de incluir necesariamente todas las perspectivas futuras, puede estar distorsionado.

La primera de las hipótesis tampoco se ha de cumplir necesariamente. De hecho nunca se cumple: nada seguro hay en este mundo. Pero el problema se resuelve si somos capaces de evaluar dicha inseguridad. Tal inseguridad pasaría entonces a formar parte del precio del producto. Por ejemplo, si las expectativas que tenemos de que las acciones de Magufo, S.A. suban a dos euros son del 50%, y el otro 50% de las posibilidades son de que sigan con el precio actual de un euro, entonces el precio real actual de las acciones no subirá hasta los 2 euros, sino hasta el euro y medio. Podemos pues sustituir nuestra hipótesis por:

1 bis) La incertidumbre sobre los acontecimientos futuros que vayan a incidir en el precio de las acciones de Magufo, S.A. es evaluable


Y en la medida en que nuestra nueva condición 1bis se cumpla, la conclusión seguirá siendo válida. En cambio, si no es posible realizar tal evaluación, es de esperar una gran incertidumbre en el precio de las acciones.


La argumentación esgrimida hasta ahora, aplicado para las acciones de una empresa, es igualmente válida para cualquier producto, a condición de que éste cumpla un requisito adicional: no ser perecedero. Si nosotros prevemos que el precio de las manzanas se duplicará en un año (porque, por ejemplo, sabemos que el clima será muy malo), sería muy peligroso invertir todo nuestro dinero en manzanas. Las que compremos hoy no podremos venderlas dentro de un año, pues antes de eso se pudrirán.

En definitiva, nuestra conclusión será válida si se cumplen las siguientes condiciones:

1 bis) La incertidumbre sobre los acontecimientos futuros que vayan a incidir en el precio de las acciones de Magufo, S.A. es evaluable.
2 bis) El conocimiento de las perspectivas de Magufo, S.A. es de dominio público.
4bis) O bien las perspectivas de futuro de la empresa Magufo, S.A. no dependen de que se mantengan sus actuales propietarios, o bien sí dependen de ello, pero nuestra acción en Magufo, S.A. no nos convertirá en nuevos propietarios.


Quisiera comentar acerca de la actuación de muchos inversores inconscientes. Solo en las condiciones anteriores se puede pretender sacar ventaja de unas buenas perspectivas de subida de precios, pero:

1) Pretender sacar ventaja de una incertidumbre no evaluable, o muy difícilmente evaluable, requiere una tremenda pericia en estas lides. Si no se dispone de esa pericia, mejor no meterse.
2) Pretender sacar ventaja de unas perspectivas que no son dominio público, sea, pretenderse poseedor de una “información privilegiada”, es algo que está también al alcance de muy pocos. Pretender pertenecer a ese grupo de "muy pocos" gracias al chivatazo de un amigo es propio de ilusos.
3) Si las perspectivas dependen de que nosotros no seamos propietarios, tampoco podremos sacar ventaja de éstas.

Muchas personas se lanzan a este tipo de aventuras sin saber nada de economía. Pero aunque nade sepan de ésta, el sentido común que se le supone a todo el mundo debería decirles un par de cosas: que nadie da duros por 4 pesetas, y que es mejor no embarcarse en una aventura sin un buen conocimiento de los mares, y en el mar de la especulación abundan especialmente los tiburones.


1 comentarios. Haz el tuyo.:

Herodoto dijo...

Quisiera aclarar ahora una cosa que al parecer no he sabido aclarar del todo en mi artículo. El primer párrafo, el único en el que hablo de viviendas, me es totalmente accesorio. Nada pretendo demostrar respecto a la subida o bajada futura de los precios de la vivienda. Yo tengo mis creencias al respecto, pero quiero mantenerlas al margen.

Así, cuando digo en mi artículo que "Las expectativas de futuro están incluidas ya en el precio actual." me refiero al precio de las acciones de una empresa, pero hago tal conclusión extensible a cualquier otro produzco, salvo que (como señalo) dicho producto sea perecedero. Hablo pues de cualquier tipo de producto que se emplee para especular. Y que se haga con acciones de una empresa, viviendas o alimentos no perecederos me es indiferente.

Tambien aprovecho la ocasión para decir que, si bien en mi argumentación me he limitado a analizar la posibilidad de unas espectativas favorables para el precio de un producto, la posibilidad contraria (espectativas desfavorables) se podría analizar prácticamente del mismo modo, con alguna salvedad menor. Si he omitido analizar este caso es por brevedad.