martes, 16 de diciembre de 2008

Tiempo de filosofar

Me ha pasado hoy algo que me pasa muy de vez en cuando: he leído un magnífico artículo en un periódico: “El Heraldo de Aragón”. Aunque mi política es poner en esta bitácora únicamente artículos propios, por esta vez haré una excepción. Como disculpa, este artículo no está disponible en internet, o al menos yo no lo he sabido encontrar.


Tiempo de filosofar

Sabemos que el mundo, este mundo nuestro que parece tan sólido, se romperá un día. Los sistemas sociales, políticos y económicos entrarán en decadencia, probablemente en un tránsito en el que ya estamos embarcados o tal vez un cataclismo, como la caída del Muro de Berlín o el 11-S, acelere un proceso permanente.

Lo sabemos porque lo dice la Historia y nadie ni nada ha escapado a ello. Lo que no sabemos es por dónde empezará a resquebrajarse todo, cuál será la señal que marque un punto de no retorno. Las fanfarrias nos avisan una y otra vez de la emergencia de China y de su mercado como relevo de EE.UU., pero ni uno ni otro país van a ser lo mismo que son ahora. Y sobre todo no lo será el mercado. La crisis global ha hecho sonar de nuevo las fanfarrias, pero se sabe poco de hacia dónde vamos. Vuelven por tanto los augures, revestidos de expertos, a interpretar el vuelo de las urracas pero lo que hacen falta en época de tribulación son pensadores, filósofos puros.

Gracián, sin embargo, renació hace unos años en plena bonanza económica gracias a los directivos y hombres de negocios de EE.UU. y de otros países que estaban poniendo las bases – ahora lo sabemos – para la llegada de esta crisis de tintes apocalípticos. O no entendieron al sabio de Belmonte o compraron ‘El arte de la prudencia’ hasta convertirlo en un superventas sin luego leerlo. Ni siquiera el título.

Platón ya dijo que los auténticos filósofos son aquellos a los que les gusta contemplar la verdad. La dificultad no está sino en reconocerla. En Grecia, cuna de la filosofía y del pensamiento occidental, estalla la ira juvenil y la violencia se extiende con la chispa de una verdad que contrasta con la de la Policía sobre la muerte de un adolescente. Los europeos observan preocupados a estos radicales herederos del fatalismo griego gritando el eco amargo de la gloria perdida y blandiendo la crisis para extenderse a otros países. Es tarde, muy tarde ya, para otro Mayo del 68. Es tarde para creer en la inocencia de quien ofrece flores a un policía ante el objetivo de la cámara. Grecia y el joven Alexandros fallecido ya no son aquella otra Grecia y aquel otro joven Alexandros. Y tampoco será esta la señal de un nuevo comienzo.

Alejandro E. Orús

3 comentarios. Haz el tuyo.:

Agua dijo...

Quizá el silencio se deba a que es tiempo de filosofar...

Pero que sepas que se te lee.

Herodoto dijo...

Bueno, Agua, aunque la cosa va subiendo muy lentamente, la verdad es que estoy satisfecho de la marcha de la bitácora. Las visitas son más de las que aparecen en el contador (que no contabiliza mis propias visitas ni las que se repiten en poco tiempo). Lo único que me preocupa es por cuánto tiempo podré mantener el nivel xD

Agua dijo...

Ah, yo por eso no me preocuparía, pues eres persona que conforme pasa el tiempo, da más. Bastante más. Soy testigo.

Y eso es el más impagable de los activos, el mejor seguro. El que más debería relajarte. Y esto incluye incluso en que un día puedas permitirte la licencia de decir menos, porque valdrá mucho.

Así que disfrútalo, olvidándote de la frecuencia ;)