lunes, 1 de marzo de 2010

Falacias argumentativas: la falsa equidistancia

La falsa equidistancia, o una equidistancia fingida, es una falacia a la que se recurre en ocasiones cuando una persona quiere fundamentar su preferencia por un subgrupo dentro de un grupo general, pero argumentar directamente a favor de ese subgrupo le es difícil, bien porque ese subgrupo es difícil de defender, bien por simple incapacidad de la persona.

La falacia se desarrolla en dos partes:

  • En primer lugar, nuestro sujeto parte de la afirmación de que todos [los subgrupos] son iguales. En realidad no opina en absoluto que todos sean iguales, solo es una impostura, pero de esta manera puede apoyarse en ciertos prejuicios socialmente muy extendidos, en concreto, una grotesca imagen de la idea de igualdad.
  • En segundo lugar, que es a donde se quería llegar desde un principio, se incide en las [supuestas] ventajas del subgrupo al que se pretendía apoyar, por lo que finalmente resulta que en realidad no todos eran iguales. Esta conclusión no se suele expresar de forma explícita, normalmente se deja que sea el interlocutor el que la tome, de modo que le pueda parecer idea suya.
Un ejemplo que he visto muy recientemente de esta falacia son algunas defensas que se hacen de la dictadura cubana: En primer lugar, se recurre a la falsa equidistancia (“Todos los Estados se extralimitan en sus funciones”, o algo parecido) para a continuación diferenciar (“Pero al menos en el Estado cubano el gobierno sí que se ocupa de los más desfavorecidos”) y romper, definitivamente, la equidistancia.

Otro ejemplo que he encontrado muy frecuentemente: se parte de que “Todos los políticos son iguales”, para concluir que “pero al menos los de derechas son buenos gestores”.

Por supuesto, se podrían encontrar ejemplos de esta falacia en prácticamente cualquier debate: política, fútbol, empresas,…

Por último, quisiera observar que cuando se dice "todos los [lo que sea] son iguales", esta afirmación no solo es casi siempre falsa, sino que siendo falsa, beneficia precisamente a los peores, pues así quedan igualados con los mejores.

5 comentarios. Haz el tuyo.:

Ismael Pérez Fernández dijo...

Muy buena la entrada Erodoto, esta me la apunto porque la usa casi todo el mundo.

Flashman dijo...

Expresas, si no he entendido mal, que la equidistancia vendría a ser un pretexto o un subterfugio para evitar destapar a las claras las auténticas preferencias de alguien por uno de esos subgrupos. Es decir, la emplean como un instrumento de ocultación o una maniobra de distracción.

No obstante, y sin dejar de valorar tu análisis, yo he visto sobre el terreno a personas que parecen buscar la equidistancia como un fin en sí mismo; obsesivamente repiten eso de "todos son iguales", como si única pretensión fuera no verse vinculado con ninguna postura, a las que de principio descalifican, como si ello les contaminara.

Y ahí es donde caen en lo que señalas en tu último párrafo, en la injusticia de valorar por igual a quien no merece igual valoración, todo ello producto de la irreflexión, la superficialidad y la pereza intelectual. Y muy propio de un país cainita como el nuestro.

Evocid dijo...

Así es, Flashman, eso he querido decir. Y tambien yo he visto gente como esa que describes. Los que digo yo son deshonestos, pero esos son desesperantes xD.

Explorador dijo...

Está muy bien, se resalta que en el aspecto criticado unos no son peores que otros, pero en otro u otros no mencionados, los unos si tienen ventajas.

Sorprende un poco, ya que en principio pareciera que si se toma en serio, puede defenderse, si se cree en ello, de una forma racional. Así que recurrir a esto de una forma tan basta significa...pues que primera se toma una posición y luego se intenta justificar. Y se usa mucho en lo injustificable, obviamente. Quizá sea un buen indicador.

fatxagirl dijo...

Tan justo es tratar al igual con igualdad, que al desigual, con desigualdad.