En la gruta de la montaña del rey. Una de las suites compuestas por Edvard Grieg para la obra de Henrik Ibsen "Peer Gynt" y seguramente la más popular de todas.
4º y último movimiento de la sinfonía nº 9 de Dvorak, conocida como "del Nuevo Mundo". Interpretada por la Filarmónica de Viena bajo la dirección de Karajan.
Gustav Holst compuso la suite The Planets (Los Planetas) en la segunda década del s. XX. La pieza más conocida es probablemente Marte, el portador de la guerra:
Tal vez la marcha imperial de La Guerra de las Galaxias os la recuerde. Y es que parece que John Williams, el autor de la banda sonora de la película, tuvo diversas influencias, esta pieza entre ellas. Algunos no dudan en calificarlo como plagio.
Deliciosa composición de George Gershwin, en la que se aprecia una fuerte influencia del jazz.
Primera parte:
Segunda parte:
La animacion, muy lograda, es de la Walt Disney Company (Fantasía 2000). A mi me parece particularmente emotivo, en la segunda parte, el momento en que todos los personajes miran a los patinadores y ven reflejadas en ellos sus aspiraciones. La niña estar con sus padres, el hombre en paro encontrar trabajo, el peon de la costrucción tocar en una banda, y el hombre esclavizado por su esposa ser libre.
Carta de Bach a Federico el Grande, rey de Prusia:
Con sobrecogido placer recuerdo la especialísima gracia de que fui objeto cuando, hace algún tiempo, durante mi visita a Potsdam, Vuestra Majestad se dignó tocarme en el teclado un tema de fuga, y al mismo tiempo me encargó de la manera más graciosa que lo desarrollara en la presencia augustísima de Vuestra Majestad. Mi humildísima obligación no podía ser otra que obedecer la orden de Vuestra Majestad. Sin embargo, no puede menos que observar que, por falta de la necesaria preparación, mi ejecución no estaba a la altura de tan excelente tema. En consecuencia, determiné elaborar de manera más completa el tema regio y, habiendo puesto empeño en la tarea, he resuelto ahora dar a conocer esta obra al mundo. Mi propósito no se ha realizado con la perfección que hubiera sido posible, y la obra no tiene, así, otra finalidad que la muy loable de enaltecer, aunque sea solo en medida tan modesta, la fama de un monarca cuya grandeza y dominio en todas las ciencias de la guerra y de la paz, y especialmente en la música, todo el mundo se ve obligado a admirar y respetar. Me atreveré a añadir una humildísima súplica: que vuestra Majestad se digne enaltecer este modesto trabajo con su graciosa aceptación y que siga concediendo la augustísima regia gracia de Vuestra Majestad a quien es el siervo más humilde y obediente
De Vuestra Majestad El Autor Leipzig, 7 de julio de 1747