martes, 11 de noviembre de 2008

Positivismo lógico. El sentido de las proposiciones empíricas

Los positivistas lógicos (también llamados empiristas lógicos o neopositivistas) aceptan como dotadas de sentido dos tipos de proposiciones: las analíticas (aquellas en las que el predicado se encuentra incluido en la noción del sujeto y que son por tanto verdades universales y necesarias), propias de la lógica y de la matemática, y las sintéticas (aquellas en las que el predicado no se puede derivar de un mero análisis del sujeto), propias de las ciencias empíricas.

Nos centraremos únicamente en éstas últimas, a las que llamaremos proposiciones empíricas. Según los positivistas lógicos, para que tales proposiciones sean consideradas como con sentido es necesario que sean verificables a partir de la observación directa de la realidad (a través de nuestros sentidos). En mi opinión esta actitud queda perfectamente sintetizada en la aseveración de Waismann:

"Si no es posible determinar si un enunciado es verdadero, entonces carece completamente de sentido: pues el sentido de un enunciado es el método de su verificación"


Esta afirmación precisa tal vez ser explicada. Cojamos un enunciado:

"[todos] Los cuervos son negros"

Si este enunciado tiene sentido, este sentido es el método de su verificación, nos dice Waismann. ¿Y cuál es el método para verificarlo? Analicemos el enunciado. Éste es potencialmente problemático, pues remite al "ser" del cuervo, afirmando que la negritud forma parte de ese "ser". ¿Qué queramos significar aquí con "ser"?. Para el caso que nos ocupa y para evitar problemas, diremos que el ser de un objeto es la forma con que se manifiesta (se nos aparece). Así entendido, la frase anterior es equivalente a esta otra:

"Los cuervos se nos aparecen como negros"

El método de verificación parece ya evidente. Buscamos cuervos, ¿dónde? pues si continuamos analizando el enunciado, vemos que el propio concepto de "cuervo" nos indica donde buscar (en los árboles de un bosque de coníferas del hemisferio norte, por ejemplo). Si, una vez encontrados, se nos aparecen como negros, nuestro enunciado ha sido verificado. Es, por tanto, una expresión con sentido (La expresión tendría igualmente sentido si hubiéramos encontrado cuervos blancos, "tener sentido" quiere decir que podemos verificarlo, no que sea cierto).

Por supuesto, la verificación del enunciado no se resuelve con los primeros cuervos que encontremos en un bosque de coníferas. Para pasar de casos particulares (los cuervos con que nos encontremos) al caso general (todos los cuervos), los positivistas lógicos recurren a la inducción. Cómo justificar la inducción es un problema que nunca encontró una solución definitiva. Popper acabó sustituyendo para la ciencia la inducción por el falsacionismo como criterio de demarcación. Actualmente el criterio de Popper es el generalmente admitido.

En todo caso, se supone que llegaríamos a la conclusión "Todos los cuervos son negros" si buscáramos cuervos en todos sus hábitats (naturales o artificiales) y en todas las circunstancias posibles siempre con el mismo resultado: negros.

Veamos ahora un caso muy parecido:

"Los unicornios son blancos"

Parece igual al anterior, pero no lo es. ¿Cómo verificamos el enunciado? pues igual que antes con los cuervos: buscamos unicornios y comprobamos si son blancos. Ah, pero este caso es diferente, pues por mucho empeño que pongamos nunca encontraremos unicornios. El concepto de unicornio no nos ayuda a encontrarlo. Al contrario, el propio concepto remite a un ser mitológico, imposible por tanto de encontrar. No hay pues modo de verificar el enunciado, y por tanto, concluyen los positivistas lógicos, no tiene sentido.

Lo que sí podríamos, es verificar un enunciado del tipo:

"Los unicornios se representan como blancos"

Este enunciado sí es verificable y con sentido, pues podemos buscar (y encontrar) representaciones de unicornios (los buscaríamos en comics de temática fantástica, por ejemplo).


(NOTA: en posteriores artículos, se abordará el problema de la inducción y los errores en que, en opinión del autor, cae el positivismo aquí reflejado)

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