martes, 25 de noviembre de 2008

El mito del príncipe azul

Desarrolla Primitivo Martínez en "Los Mitos, Manipuladores Ideológicos" (uno de los mejores regalos que me han hecho, gracias, Elena) la idea de que los mitos, lejos de ser inocentes historias para entretener, tienen “la función de mecanismo de control social, manejada por un grupo, y los que controlan los contenidos de los símbolos, los que administran los rituales, moldean los valores, la cosmovisión, la cultura, y la misma vida humana”. Se trata, o bien de consolidar en el terreno de las ideas lo que ya está materialmente consolidado, o bien de crear las condiciones ideológicas adecuadas para un cambio en la estructura social.

Martínez se centra, como muchos otros, en los mitos religiosos. Sin embargo también hay mitos profanos que funcionan, al igual que los religiosos, como mecanismos de control social.

Uno de los mitos profanos más popular es el del “príncipe azul”, mito fabricado para el consumo exclusivamente femenino. Aunque el término “príncipe azul” comienza a emplearse en el siglo XIX, al igual que el equivalente inglés “Prince charming”, el arquetipo es muy anterior (la historia de Cenicienta, por ejemplo, se remonta al menos al siglo I a.c. ). El tipo que corresponde al príncipe azul es el de un hombre apuesto, soltero, y de clase alta, que se cruzará en la vida de la femenina protagonista para salvarla de la desgraciada realidad en que vive.

La historia es muy provechosa para los jóvenes de clase alta, pues en parte gracias a ella algunas humildes campesinas llegarán a hacer lo que sea bajo la vana esperanza de, al igual que en los cuentos, casarse.

No todas las humildes campesinas serán tan ingenuas, pero aun así el mito actúa, y si bien saben que no se van a casar con un auténtico príncipe de sangre azul, buscarán algo que se le pueda parecer entre los de su humilde condición. Pero aun en versión plebeya es difícil encontrar a príncipes azules, y así, en su búsqueda, se encontrarán más bien con algún viscoso sapo del que ¿quién sabe? tal vez se saque algo besándolo.

Esta idea es llevada al extremo en algunas de las versiones de “La Bella y la Bestia”, en el que la inocente protagonista ha de transformar a una bestia tanto en aspecto como en comportamiento (ver, por ejemplo, la versión de Disney) en algo aceptable para casarse con él. Esa transformación solo se logrará mediante la entrega incondicional de todo el amor que la jovencita pueda dar. No creo que sea necesario explicar los efectos que esta “educación en valores” puede tener sobre las niñas receptoras de la historia, ¿verdad? Amad a las bestias, chicas, a la larga os compensará (yo no dejaría a una hija mía ver esa película sin antes tener una charla con ella y asegurarme de que va a entender de qué va la cosa)

En su versión más moderna, el mito ha derivado a una versión conocida como “hombre de verdad”, versión andrógina más acorde con los igualitaristas tiempos actuales y que difícilmente se diferenciaría (atributos sexuales aparte) de una también moderna “mujer de verdad”. Por desgracia al “hombre de verdad” se le carga de tantas y tan contradictorias virtudes que encontrarlo sería tan difícil casi como a un verdadero príncipe azul.

11 comentarios. Haz el tuyo.:

Javier dijo...

Hola Herodoto.

Me ha gustado mucho tu texto y contiene ideas que comparto y que yo no sé expresar mejor. Gracias.

Lo he publicado, con tu permiso, espero, en http://www.forocaudete.com, mi otro pueblo, y con enlace a éste blog tuyo. Si tienes algún inconveniente, pues eso, me lo dices y en nada lo quito. Gracias.

Abrazos y buen día.

Javier.

Herodoto dijo...

Hola, Javier. ¿Eres el Javier que conozco de valdeperrillos?

Seas o no, por supuesto que puedes hacerlo, y sin mi permiso, además. Si te fijas en la columna de la derecha, podrás ver que esta bitácora está bajo una licencia Creative Commons que, aunque restringe algunos derechos, permite hacer precisamente eso que tu has hecho, copiar (o incluso modificar) mis artículos siempre que se cite la fuente y no se haga uso comercial.

Independientemente de eso, estoy encantado de que lo hayas hecho.

Saludos.

Javier dijo...

Abrazos,

soy el mismo menda, bueno, unos días después.

Gracias!

MONTESSORI dijo...

A tambien me ha gustado mucho tu artículo, solo decirte un par de cosillas, la primera y por mucho que nos pese este tipo de textos continuan usandose en todo tipo de educacion, y la segunda que yo no los considero exactamente mecanismo de control ideologico sino mas bien de reproduccion social.

Herodoto dijo...

Saludos, Montessori. Estoy de acuerdo contigo, pero tal vez no exista contradicción entre mecanismo de "control ideológico" y de "reproducción social". Creo que incluso podrían ser lo mismo, si la ideología implicada fuera conservadora (como es este caso).

Anónimo dijo...

Gracias por tu respuesta, pero creeme que la vida esta llena de matices, y en este caso hay matices que diferencian ambos conceptos.

Anónimo dijo...

Hola!

El escrito me parece buenísimo. ¿Tienes idea de dónde puedo dar con el libro? Gracias!

Herodoto dijo...

¿A qué libro te refieres?

Anónimo dijo...

Me refiero al libreo de los mitos de Primitivo Martínez.

Herodoto dijo...

A mi me lo compraron en una librería convencional, pero parece que se puede comprar tambien por internet, mira aquí:

http://www.libreriagibbon.com/cgi-bin/shop?com=busca&texto=Mitolog%EDa&opc=campo11

Si te interesa el tema, cómpralo. No te arrepentirás.

Tambien puede que encuentres interesante "Myth in Primitive Society", de Bronislaw Malinowski (1926), un extracto del cual puedes encontrar aquí:

http://textos-selectos.blogspot.com/2008/11/bronislaw-malinowski-sobre-el-sentido.html

Saludos

Anónimo dijo...

¡Muchas gracias por la información! Desde luego, la obra promete.