jueves, 25 de diciembre de 2008

Navidad, hipócrita Navidad

La Navidad es una fiesta que lleva al menos varios siglos ligada a la hipocresía. Esto ya era así cuando la festividad era genuinamente cristiana, pero modernamente la cosa ha ido a peor. Distinguiría tres tipos de hipocresía navideña diferentes:

La genuinamente cristiana.

La propia instauración de la fiesta navideña ya es de hecho sospechosa. La idea de que algo haya de ser celebrado porque la tierra haya dado un número más o menos completo de vueltas alrededor del sol desde que ocurrió es, si se piensa racionalmente, chocante. Pero es que además nada en la Biblia hay que señale el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús. Al contrario, parece poco probable que éste se produjera en invierno, pues según el Evangelio de Lucas (2:8-18) estaban en ese momento varios pastores vigilando sus rebaños. Hoy en día la cosa parece bastante clara: se trataba de facilitar la conversión a los creyentes de otras religiones que celebraban algo parecido al nacimiento de su Dios durante el solsticio de invierno. Pero en realidad los primeros cristianos no celebraban el día del nacimiento de Jesús, y la Iglesia (occidental) no instauró la celebración de la navidad el 25 de diciembre hasta finales del siglo III.

Dejando esto aparte, que tiene más de oportunista que de hipócrita, la Navidad ha sido tomada como una fiesta en que hay que ser feliz, generoso y caritativo. "Esta navidad siente a un pobre a su mesa", rezaba una campaña navideña en España hace no demasiados años. Por supuesto, el resto del año no era necesario realizar sacrificios de tal calibre. Otro ejemplo más internacional de esta forma de sentir la Navidad la tenemos en el estupendo "Cuento de Navidad" de Dickens. Recordándolo ahora, no puedo impedir sentir cierta simpatía por el ciertamente despreciable Scrooge.


La atea

Curiosamente son muchos los ateos que se apuntan con entusiasmo a la celebración de esta cosa de la Navidad. La ceremonia principal para ellos no es, evidentemente, la Misa del Gallo, sino la cena de Nochebuena y, cuando hay niños, el día de Reyes. Particularmente llamativa es esta última. La recompensa a la inocencia del niño es una mentira. Más tarde, el niño descubrirá la verdad, y con ella cuál es el precio de la inocencia. Pedagógico, no me cabe duda. La máxima expresión de la hipocresía atea por estas fechas la encarnan un grupo muy peculiar de ateos: los solsticieros. En un pretendido retorno a los orígenes tratan de celebrar la Navidad sin sentirse hipócritas y, para ello felicitan el solsticio de invierno con una efusividad que ya quisiera la Iglesia para muchos católicos. Pero la auténtica celebración del solsticio de invierno sería para un ateo "occidental" algo aun más extraño que la Navidad. El origen de la fiesta del solsticio invernal se pierde en tiempos en los que aun se confundía magia con religión. Un religioso renacimiento del Sol-Dios se mezcla con rituales mágicos en los que se ayuda al sol-astro a renacer: hogueras, ruedas o discos ardiendo echados a rodar o arrojados al aire, arrojar al sol flechas incendiadas,... (a este respecto recomiendo vivamente leer "La Rama Dorada", de Frazer). Un renacer de la vieja festividad solsticial debería venir acompañado de algunos de estos rituales y, por supuesto, de alguna de las creencias detrás de ellos. No es el caso.

En realidad todo esto parece más bien responder a una revancha historicista: no hace mucho tiempo que había que celebrar la navidad bajo la simbología cristiana por narices, Así que aprovechando el actual momento de decadencia del catolicismo algunos no-cristianos se vengan “históricamente" felicitando solsticios y recordando de paso que las fiestas navideñas fueron en su origen una usurpación. Pero, como acabamos de ver, no son realmente las fiestas solsticiales lo que se está rescatando, así que lo que hacen no es sino lo mismo de que ellos acusan a la iglesia: tratar de usurpar su celebración. Esta actitud no se limita a la Navidad, y con seguridad entre los solsticieros se encuentran quienes defienden cosas tan curiosas como el bautismo o la comunión civiles.

La consumista

No es la primera vez que señalo que el sentido cristiano de las navidades ha sido pervertido por un nuevo tipo de religiosidad cuyos templos son los centros comerciales y los supermercados tipo "El Corte Inglés" y cuyo icono principal, en estas fechas, es una versión de San Nicolás convenientemente modernizado por Coca-Cola en 1931. Tampoco será la primera vez que se me responde a esto con que nada en el cristianismo impide celebrar por todo lo alto el nacimiento de Jesús. El Papa Benedicto XVI, que del tema algo sabe, está sin embargo de acuerdo conmigo:

"Bajo el empuje de un consumismo hedonista, por desgracia, la Navidad corre el riesgo de perder su significado espiritual para reducirse a una mera ocasión comercial de compras e intercambio de regalos(…) Despojada de las incrustaciones consumistas y materialistas, la Navidad puede convertirse así en una ocasión para acoger, como regalo personal, el mensaje de esperanza que emana del misterio del nacimiento de Cristo".

Al igual que me pasa con Scrooge, no puedo evitar sentir cierta simpatía por el Papa cuando afirma esto, pues si bien me desagrada el sentido primigenio de la navidad, más aun me desagrada la cosa en que ésta se ha convertido bajo la nueva religión consumista.


Como curiosidad, quisiera por último señalar que si bien los dos primeros tipos de hipocresía navideña son incompatibles entre sí, no pasa lo mismo con este último, un consumista navideño no tiene necesariamente ningún problema en sentirse profundamente cristiano o radicalmente ateo.


10 comentarios. Haz el tuyo.:

Agua dijo...

Yo creo, Herodoto, que la cosa es mucho más simple.

El ser humano, vaya usted a saber por qué, no quiere o puede permitirse estar con la sensibilidad a flor de piel, con las buenas intenciones, 365 días al año.

La Navidad, por su inercia histórica, ya sea uno cristiano o ateo, cubre hoy día esa función: esos pocos días (los justitos y necesarios) en que, todo el mundo de acuerdo (lo que es fundamental para conseguir el efecto), se autopermite estas cosas. Se permite incluso decirle a alguien lo que no se ha permitido decirle en todo un año, a veces en toda una vida.

Y a mí me parece bien. Es más, me parece fantástico.

¡Viva la Navidad!

Fdo. Una atea

Herodoto dijo...

Me resulta todo eso tan falso, Agua. Y no lo digo por ti, no lo tomes como algo personal. ¿Así que por alguna coincidencia cosmológica el hombre solo se puede permitir "sentimientos navideños" una vez cada 365 días? Pues qué suerte que la tierra no tarde 200 en dar una vuelta alrededor del sol... ¿Y de verdad crees que en esos dias todo el mundo se pone de acuerdo en eso? Mira el cometario al respecto de Dokaton en el foro que administras. Oí una vez que los índices de suicidio se disparan por estas fechas. No se si es cierto, pero me parece perfectamente creible. Igual me pongo a investigarlo.

Santiago Chiva, Granada dijo...

Hola. Se habla mucho de consumismo en Navidad.
Este vídeo http://es.youtube.com/watch?v=tg7Gw6raN90 parte de un spot que hicieron diversas confesiones cristianas de Estados Unidos -la llamaron The Advent Conspiracy, la Conspiración del Adviento- para sensibilizar a la población contra el consumismo extremo y para favorecer un estilo de vida sobria, a la vez que se animaba a ser generoso en iniciativas sociales. Me ha gustado el mensaje positivo que trasmite. Quizá te guste.
Un saludo y Feliz Navidad
Santiago Chiva
Granada, España

Agua dijo...

Herodoto, yo estoy hoy feliz, y sé que ha sido gracias a la Navidad.

No me importa nada más, ni siquiera entenderlo.

Sé que es demasiado complejo para intentar entenderlo. E imposible de explicarlo.

Así que me limito a disfrutarlo.

Herodoto dijo...

Agua, yo tuve un abuelo muy religioso, la religión era para él una parte fundamental de su vida. Alguna vez trató de hablar de religión conmigo. Yo, como creo que sabes, soy ateo. Tengo ciertas pequeñas dudas respecto de la existencia de Dios, pero ninguna respecto de las religiones reveladas. Creo además que en un debate sobre el tema con mi abuelo hubiera podido, no creo que convencerle, pero sí inducirle dudas. Tuve ahí un conflicto ¿defender lo que yo entiendo que es la Verdad haciendo tal vez infeliz a mi abuelo? Decidí que mejor no.

Herodoto dijo...

Es un bonito video, Santiago. Pero el mensaje que da no es nuevo, cualquiera que vea el video ya conoce el mensaje y ya ha tomado postura al respecto. Gracias y bienvenido.

Herodoto dijo...

Uno de los pocos periodistas que en ocasiones disfruto leyendo, Juan José Millas, desarrolla tambien el tema hoy en la prensa:

Ver aquí

Agua dijo...

Heroroto, yo también soy atea. Convencida.

Pero es independiente: este fenómeno humano (que no divino en mi opinión) es completamente disfrutable.

Anónimo dijo...

Hola.
Simplemente son unos días distintos al resto del año.
Y sí, somos hipocritas.

Azuleja.

FunkyPuma dijo...

Son días distintos porque la gente los hace distintos, no por los días en sí, eso es lo que la gente no termina de entender.

Más que la hipocresía de las fechas, a mí lo que realmente me molesta es la ingorancia que hay detrás de todo esto, porque a final de cuentas es esa ingorancia la madre de la hipocresía.

Yo soy ateo y consumista toooodo el año, y así soy mucha mejor persona que muchos "fieles" cristianos.

Saludos!